26 junio, 2018 Karen Falla

¿Es posible posicionar productos de baja involucración?

¿Qué es más fácil? ¿Hacer un top 5 de marcas de azúcar o de autos? ¿De gasolineras o de cervezas? La respuesta a estas preguntas tal vez nos lleve a una verdad, para algunos, absoluta. Muchos productos, que son muy importantes en nuestro día a día, pasan desapercibidos. No despiertan gran interés. No llaman la atención. Aún teniendo en cuenta que si alguno de estos productos desapareciera, nuestra vida se volvería muy complicada. ¿Qué sabemos sobre marcas de escobas o de focos?

Generalmente, no sabemos quién hace estos productos ni cómo se producen -¿Cómo sabemos que lo que se vende como azúcar es realmente azúcar?- Si bien hay algunas marcas que se están esforzando para ser más valoradas (Shell es un buen ejemplo) todavía quedan muchas cosas por hacer. Pero ¿es realmente posible crear engagement cuando se habla de productos de baja involucración?

Pues sí. Es posible, utilizando las herramientas adecuadas para cada caso y combinándolas. Es muy importante, por ejemplo, definir el territorio de la marca. Saber dónde va a desenvolverse. Para esto se debe saber dónde está el público objetivo y con qué valores, actividades, emociones o beneficios se debería  relacionar la marca. El patrocinio de actividades afines del público objetivo puede ser un arma muy asertiva, también. Así como el mecenazgo social o la ayuda a la cultura. Tener objetivos de sostenibilidad coherentes y comunicarlo a los clientes puede ayudar mucho. Utilizar el humor en la publicidad también puede ser una herramienta de recordación muy fuerte.

Entonces, mientras haya una buena gestión cualquier obstáculo puede ser superado. Incluso cuando el principal enemigo es el desinterés.

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